EL TONTAL – MADRE E HIJO y una aventura emocionante

La conmovedora historia de madre e hijo que hicieron cumbre en El Tontal
Griselda y su hijo Andrés desafiaron 4 mil metros de altura y vientos de hasta 80 kilómetros para cumplir, juntos, un sueño.

Cuando una imagen dice mas que mil palabras! Un lujo poder compartir esta aventura con ustedes!

Nota del Diario Tiempo en San Juan
“¡Lo hicimos flaco!”. “Viste Mami, todo lo podemos hacer”. Aquella conversación con su hijo Andrés, a unos 4 mil metros de altura y con ráfagas de hasta 80 kilómetros por hora, sigue emocionando a Griselda Núñez.

Sobre todo porque el joven que decidió acompañarla en la aventura de escalar el cerro El Tontal, hace cuatro años estaba en terapia, peleando por su vida tras sufrir un accidente de tránsito. “Estuvo en coma y haberme visto con él, en la altura, fue como nacer de nuevo”, expresó.
La idea de escalar El Tontal fue de ambos. Subir a uno de los cerros de máxima elevación de la precordillera sanjuanina y un balcón natural de la cordillera de Los Andes significaba un desafío personal y una manera de sellar el amor entre madre e hijo. “Hace mucho tiempo vengo haciendo montañismo y esto era algo pendiente para los dos. Decidimos emprender juntos este viaje más allá de tener diferencia de edad y de los 4 mil metros de altura”, señaló Griselda.

El ascenso se realizó en dos días, con acampe a mitad de camino. A lo largo de la travesía enfrentaron todo tipo de supervivencia. “Yo estaba atenta, le decía que tenga cuidado y preguntaba si venía bien, aunque capaz era yo la que venía con la lengua por el piso”, apuntó la mamá.
Andrés, por su parte, también estaba pendiente a ella y muchas veces retrocedía camino para asegurarse de que estuviera bien. “En un momento estoy agotada, ya llegando a la cumbre, y me dice `querés que te ayude con la mochila´. Ahí se me vinieron flashes de cuando era chico, yo llegaba de trabajar y él quería llevar mi cartera”.

El momento más dramático que atravesaron fue metros antes de llegar al destino final. Griselda estaba dudosa de continuar. No se sentía bien, aunque apenas faltaban 200 metros para llegar a la cumbre. “Le pregunto a Andrés qué hacíamos y me dice `ni se te ocurra, mirá hasta donde hemos llegamos´. Y así continuamos”.

Ya quedaban sólo unos metros, la cumbre estaba a la vista y el grito de «Vamos mamá» de Andrés es el empujoncito que necesita Griselda para cumplir el objetivo. El joven no paraba de alentarla.

Ya en la cumbre, bajo un espectacular cielo azul, se dieron aquel abrazo que se convirtió en viral. «Fue muy emocionante llegar con él”, expresó la mamá.


Fotos: Luis Guzman

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